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martes, 11 de agosto de 2015

Cosmética Eco: Arte+Sano...

 

Libre de parabenos y siliconas. Descubrimos los beneficios de la cosmética más respetuosa con la piel y el medio ambiente

Cada día son más las personas que demandan cosméticos naturales, ecológicos o bio para cuidarse, en detrimento de la cosmética convencional. Pero qué quieren decir exactamente estos términos -natural, eco, bio, orgánico- y en qué se diferencian de los productos de toda la vida.
En un sentido estricto, la cosmética natural únicamente usa ingredientes orgánicos o de cultivo biológico y se libera de las sustancias químicas más agresivas. Y la cosmética ecológica, cumple todo lo anterior y además se basa en la utilización óptima de los recursos naturales sin emplear productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados. Es decir, va un paso más allá ya que, a la vez que nos protege, cuida del medio ambiente. “Este tipo de productos abogan por la coherencia; por las fórmulas que no contienen siliconas ni parabenos, que utilizan sólo fragancias con ingredientes naturales, amplificando así su eficacia”.
Si su contenido respeta las normas del juego verde, su proceso de fabricación y sus envases también se unen al equipo: reduciendo la emisión de CO2, empleando fuentes de energía renovable para ver la luz, utilizando menos agua y generando menos residuos, empleando botes y frascos 100% reciclables y haciendo su packaging y materiales publicitarios sólo con papel y cartón procedente de bosques sostenibles. 
 Los productos llamados naturales han entrado con fuerza en el mercado cosmético. Cada día hay más consumidores que se sienten atraídos por la alta calidad y riqueza en activos de las formulaciones 'eco'. "Además, en una sociedad cada vez más concienciada con la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible , los cosméticos naturales son una opción de cuidado personal respetuosa con el entorno durante todo su proceso de elaboración"
Fuente: Vogue

La marca que hoy les recomiendo son "MADE IN VENEZUELA" Me refiero a unos pioneros en la cosmética Eco en el país, a pesar de que tenemos un entorno tropical y una biodeversidad de flora y fauna de la cual podemos respetuosamente sacarle provecho, desafortunadamente no tenemos una cultura de el desarrollo sostenible y de la fabricación artesanal, además de no contar con apoyos importantes de entes gubernamentales ni financiación para desarrollar y apoyar a los productores nacionales, pués bien, estos muchachones ya llevan varios años trabajando con tezon y amor en lo que hacen y jamás perdiendo la fé, para que de granito en granito sacar adelante una nación tán hermosa, con los mejores productos...

Aquí una breve reseña:
Somos un grupo joven de venezolanos dedicados a la manufactura artesanal y comercialización de productos aromaterapéuticos con aceites esenciales de la más alta calidad e ingredientes 100% vegetales. “Arte+Sano” es un reflejo de nuestra raíz y compromiso, siempre buscando métodos de producción amigables al entorno y preservando la calidad de cada producto, para ofrecerte bienestar y salud.
Proponemos la vuelta a lo esencial y artesanal, dejando a un lado la producción industrial basada en productos químicos y derivados de animales. De esta forma marcamos la innovación en Venezuela, siguiendo la tendencia mundial de respeto a nuestro planeta Tierra. 
Cada uno de los productos Arte+Sano es elaborado en su totalidad en nuestro taller, partiendo de fórmulas artesanales adaptadas al mercado venezolano, con el correcto uso y armonía de aromas para crear resultados únicos a los sentidos. Nuestros empaques se diferencian por su versatilidad creativa, con un resultado a la vista que ofrece una imagen fresca, minimalista e industrial, siempre preservando el toque artesanal.

... MIX DE ARTE+SANO ...
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Cosmética Eco


Bálsamos y Cremas
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Barras de Jabón
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Exfoliantes y Sales
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Kit Vacaciones 2015
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Lluvias aromaticas
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Teléfonos: +58 212 2390596
Movil: +58 424 9157266
Email: info@artemassano.com

martes, 2 de septiembre de 2014

Diseño Verde 100% Venezolano


En la onda Ecológica les muestro algo del diseño que se está haciendo aqui en Venezuela.
No es mucho, pero así queda campo para las emprendedoras que saben que aqui hay un gran hueco en lo que a producción de productos y complementos se refiere, creemos conciencia, y promovamos el consumo sostenible y responsable con el medio ambiente.
Venezuela aún es un terreno fértil y virgen para explorar en cuanto a materiales y recursos se refiere.
... Adelante mis WonderWoman que el futuro nos espera ...

Diseño Verde Venezolano

martes, 22 de julio de 2014

Inspirate con la naturaleza.


Así como cuando esperas la noche para recostarte a leer y revisar redes sociales, a tratar de relajarte para conectarte contigo mism@, tus emociones y conciliar pronto el sueño reparador...
Bueno eso mismo estaba intentando hacer, cuando entre mis lecturas, me reencuentro con el blog de la bella, talentosa y famosa periodista y fotógrafo Venezolana, Arianna Arteaga, hija de Valentina Quintero, nuestra archireconocida y recontra querida embajadora del turismo Venezolano.
En su Blog "La pequeña Comeflor" relata con absoluto candor, sus vivencias y peripecias en sus viajes alrededor de nuestro hermosisimo pero maltratado país.
Dá gusto vivir y conocer a nuestra tierra a travéz de sus relatos y de su lente, ningún post tiene desperdicio alguno.
Por ahora les comparto una de sus entradas más populares, donde habla de una de nuestras playas más emblemáticas, por su belleza y concurrencia, seguro quedarás con ganas de más...

REENCUENTRO CON MORROCOY

No me gusta Morrocoy, nunca voy. Soy de las que busco playas bien lejos, donde no vaya nadie, donde sólo se escuche el sonido del mar y la brisa y eso no pasa en Morrocoy. Por lo menos no de viernes a domingo. Este conjunto de islas y cayos en el Estado Falcón "protegido" bajo la figura de Parque Nacional es hogar de cientos de lanchas que se mueven a toda velocidad, gente que bebe hasta la inconciencia, muchedumbres en la playa, gasolina y aceite saliendo de los motores, música a todo el volumen posible, basura en el agua, basura en la arena, anclas destrozando los corales, lanchas destrozando los corales, gente destrozando los corales y en medio de esa anarquía un montón de playas absolutamente espectaculares llorando de desidia. No entiendo para qué la figura de Parque Nacional si no hay media norma que se cumpla.
Es por eso que cada vez que Francis, de Vulcanos Tours, me mandaba mensajitos e invitaciones para ir a hacer snorkel en Morrocoy, yo me hacía la loca. Entonces, mi colega y amiga Adriana Herrera (www.viajaelmundo.com) me escribió para decirme que ella quería ir, que fuéramos las dos. Decidí que era hora de dejar la necedad y darle otra oportunidad a ese paraíso maltratado de azules y palmeras.
Salimos un viernes por la mañana. Yo al volante, Adri copiloto y Stela (el GPS) comandando la ruta porque a mi estresa terriblemente pasarme el desvío y meterme de cabeza en la cola valenciana.
Adriana es una máquina de hacer ideas y en el camino estuvimos cual Pinky y Cerebro confabulando para apoderarnos del mundo. Terminamos decidiendo que haremos 4 viajes al año juntas y usaremos el HT #VenezuelaTeQuiero para promover esta cosa de viajar por el país que amamos tanto hacer y sentimos tan necesario.
Llegamos a Tucacas. Cada vez que paso me parece más feo e incoherente. Jamás logro comprender ese pueblo sucio y desordenado con centros comerciales y edificios de lujo. Me resulta de un absurdo abrumador. Si hay plata para locales gigantes, cómo es que no hay para hacer aceras y calles sensatas. Pasamos de largo y paramos a comer arepas con queso fresco justo antes de cruzar a Chichiriviche donde nos espera Francis. Llegamos al hotel donde nos hospedaron, dejamos los peroles en la habitación y nos encaramamos en una lancha para salir a snorkelear.
Adri cargaba un rollo con que le tenía miedo a los corales, que una vez buceando se aterrorizó y tuvo que salirse y todo. Para mi que le dio claustrofobia el buceo, pero ella resolvió que era con los corales la cosa y llegó dispuestísima a enfrentar a esos entes locos que crecen bajo el mar y hospedan peces pequeños. Yo había escuchado que en Morrocoy habían muerto más del 80% de los corales, así que supuse que mi amiga no tendría mayor problema.
Francis nos recibe amorosísima con su familia y Paulita. Mientras le averiguo la vida comprendo cuánto ama esta mujer el mar, especialmente el que estamos visitando. Una enfermedad intentó truncarle la vida, ella le sacó la lengua y se metió al agua. Es un pecesito, camina con cierta dificultad, pero ponla a nadar para que veas. A partir de su propia experiencia Francis se dedicó a reconciliar al mundo con el mar, le encanta que llegue un turista que no sabe nadar, que le tiene terror al agua o que, como Adriana, le tiene miedo a los corales. Ella sabe que es cosa de paciencia. No hay cómo no enamorarse del agua en Morrocoy, cristalina, calientica. Como un abrazo salado. Y si cuando te asomas ves colorines, vida y peces, ese amor es para siempre.
Llegamos a una puntica en cayo Sombrero, nos pusimos las máscaras, snorkel y chapaletas. Francis toda combinadita en rosado se lanza al mar y se ocupa con cariño de las fobias de mi amiga. Yo me voy de mi cuenta y veo el fondo marino. Un gran desierto me recibe, mucho coral muerto y, sin embargo, logro encontrar islitas de coral que se recuperan, estrellas de mar, pecesitos de colores y hasta una pequeña familia de calamares. El mar es noble, dice Francis. Sí lo es, pienso.
En la tarde vamos a la Cueva del Indio, Victor el lanchero nos va echando todos los cuentos que si de los nombres de los cayos, del barco hundido, de los mangles y de esa montaña que vemos detrás, una formación de roca milenaria y bosque que me sorprende. Nos bajamos en un muellecito y se alza frente a nosotros un muro de piedra enorme. Nos adentramos entre los cangrejos azules que se esconden y descubro los petroglifos. Me conmueve imaginarme cómo sería Morrocoy cuando los Caribe vivían ahí. Alzamos la mirada estupefactas con las dimensiones del lugar, pero la plaga interrumpe la contemplación y salimos de nuevo al mar a visitar el Santuario de la Virgen justo al lado. Adoro presenciar la devoción a deidades femeninas, me reconcilia con el mundo.
Esa tarde vamos con Francis y su familia a ver los apartamentos que alquilan. Adri y yo nos cenamos una pizza en Chichiriviche y a dormir. Nos espera madrugonazo.
A las 5:15 suena el despertador, sin mediar palabra nos ponemos los trajes de baño de nuevo y salimos a encontrarnos con Francias, Paulita y Víctor. La comeflor aquí quería ver pajaritos y el amanecer y fue complacida.
Nada como ver el sol salir cuando uno ya está afuera. El agua serena, el día desperezándose, las aves alzando vuelo. Tomamos unas fotos y seguimos a hacer más pero de las playas. Nos llevan a Varadero y nos regresamos en el acto. Un basurero gigante nos recibe en aquella maravilla de playa enorme. Tristísimo. Seguimos a Cayo Peraza, mucho más limpiecito y bello para fotografiar. Buscamos empanadas en el pueblo y continuamos el periplo con parada en Cayo Alemán, tranquilito y pequeño. Finalmente llegamos a Sombrero y nos bajamos con todos los aperos. Adri y yo gozamos haciendo fotos. Es tan bello, tan caribe, tan tropical, tan cliché. Les juro que Sombrero es casi empalagoso a esa hora del día cuando no ha llegado un alma.
Pero falta poco para que se convierta en un enorme sancocho de lanchas pegadas a la orilla, música, bebentina y mucha basura al final del día. 
Vamos hacia el otro lado. Veo a un hombre fumando, tiene una franela de Inparques, le pregunto si es el guardaparque y me dice que el sillero. Bota la colilla en la arena y me ignora. Es sábado en la mañana, no quiero pensar en qué estado queda esa playa el domingo por la tarde. Lo hablo con Francis, ella está al tanto y mueve cielo y tierra para crear conciencia. Sabe que es un problema grave y quiere ayudar a resolverlo.
Nos volvemos a poner los aparaticos de ser peces un rato y entramos al mar. En este lugar me encuentro más coralitos vivos y bastante más fauna que el día anterior. Me pregunto si es así o me estoy reconciliando con Morrocoy. Francis me da la cámara para tomarle una foto con Adri (quien por cierto nada feliz entre los corales a estas alturas) y me escapo con ella. Descubro que quiero mucho una buena cámara acuática porque gozo con el juguetico. Nos pasamos horas felices bajo el agua hasta que una lancha nos pasa cerca, veo las aspas de sus motores levantar arena sobre los corales. Saco la cabeza indignada, pero ni les interesa. 
Salgo poco después, feliz con todo lo que vi, con haber nadado sin que me diera frío, con haber tomado fotos, visto peces, estrellas, erizos enormes y calamares, con el entusiasmo de Francis a prueba de todo y la alegría de Adriana de haberse reencontrado con el mar. Entiendo que a mi sí que me gusta Morrocoy. Lo que no me gusta es la gente que va  a Morrocoy a tomar sol, echar pinta en una lancha, echarse palos y no respetan el parque. Lo que no me gusta es la gente que no se sensibiliza ante semejante espectáculo natural y dejan las latas de cerveza, las colillas, las chapas, las bolsas, la basura.
Si les pasa como a mi y quieren reconciliarse con Morrocoy o por lo menos conocer su lado más amable y natural, contacten a Vulcanos Tours www.vulcanostours.blogspot.com y contágiense del amor que siente Francis por su parque.















Fuente: "LA PEQUEÑA COMEFLOR"